Personalmente siempre tuve un prejuicio hacia Madrid, pues, enamorada de Barcelona desde hace ya varios años, la consideraba una ciudad fría y muerta. Ahora debo decir que estaba equivocada. A pesar se la crisis económica que vive España actualmente, la inversión y la importancia que se esta llevando a cabo en la cultura es sencillamante admirable.
Matadero y el proyecto Madrid río son dos muestras ejemplares de la transformación cultural que ha tenido Madrid en los últimos años y la preocupación del ayuntamiento por fotalecer la identidad de esta ciudad como centro cultural.
Se trata en todo momento de proyectos que invitan a disfrutar del espacio como público. En el caso de Matadero, dándole una mano a todas aquellas muestras de producción y de creación brindando espacios y oportunidades a todo tipo de artistas emergentes y por parte de Madríd Río, el detallado análisis geográfico para, por medio de un parque lineal, romper la antigua división de la ciudad pensado al río como elemento de cohesión y punto de encuentro.
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miércoles, 18 de julio de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
El diseño es una acción social - Oscar Guayabero.
Es increíble como nos hablan los objetos, hay detrás de todos lecturas que se nos escapan a primera vista pero que nos hacen sencillamente enamorarnos de ellos. Es en esta aproximación semiótica al diseño en la que empezamos a comprender la importancia de el como la elección de códigos para comunicar o, porque no, para darle a esos objetos la facultad de hablar por si solos.
Quienes conocen mi posición frente al diseño saben lo mucho que me disgusta el pensar en el diseño como la creación de objetos. Sin embargo, en los últimos días he llegado a construir una mejor posición al respecto. El problema no es el diseño de objetos, sino el objeto como fin y no como medio. Para aclarar mejor esta posición basta con citar a Oscar Guayabero quien dice que "Las cosas no solo son aquello para lo que sirven, sino también aquello que queremos que sean", en este sentido, da igual si se termina diseñando objetos o no, lo importante es que detrás de ellos exista una razón de ser, que sean un medio de comunicación y no más desechos buscando ser algo.
Quienes conocen mi posición frente al diseño saben lo mucho que me disgusta el pensar en el diseño como la creación de objetos. Sin embargo, en los últimos días he llegado a construir una mejor posición al respecto. El problema no es el diseño de objetos, sino el objeto como fin y no como medio. Para aclarar mejor esta posición basta con citar a Oscar Guayabero quien dice que "Las cosas no solo son aquello para lo que sirven, sino también aquello que queremos que sean", en este sentido, da igual si se termina diseñando objetos o no, lo importante es que detrás de ellos exista una razón de ser, que sean un medio de comunicación y no más desechos buscando ser algo.
sábado, 30 de junio de 2012
La poética de los objetos - Antonio Iglesias y visita a Vinçon
La ciudad moderna se encuentra definida por la retícula como forma de control. A partir de esta nueva concepción de la ciudad se rompen los paradigmas y empiezan a surgir nuevas formas de habitar la ciudad, nuevos comportamientos. El diseño como actividad creativa, esta más de la mano de otras actividades o ciencias de lo que se cree. En el caso del trabajo de Antonio Iglesias, esta relación se hace bastante evidente.
Si bien el diseño de vitrinas, a lo que los Españoles denominan escaparates, parece ser una actividad bastante simple, hay detrás del trabajo de Antonio una intención de sensibilizarse con lo que se ve en la ciudad para comprender la comunicación que predomina en el hombre moderno y poder aplicar dicho material al momento de tomar decisiones que cualquiera tomaría como accidentales cuando, al pasar por una vitrina, no puede evitar centrar su atención en ella.
Sin embargo, es la dinámica del arte moderno la única explicación que se podría dar al éxito de una vitrina. Un escaparate se trata de poner activa la imaginación del transeunte quien al momento de pasar frene a ella, se convierte en el espectador de la obra. La obra de arte moderna no se encuentra finalizada, no lo dice todo, se resuelve en la imaginación del espectador, en este caso el transeunte, quien, según los elementos que la vitrina le ofrece, logra agregarle aquello que su imaginación desee y completar lo que de entrada, parece ya estar finalizado.
El trabajo del diseñador
"Los objetos de hoy parecen estar de pelea con lo sensible" es una frase que tuve la oportunidad de escuchar en una conferencia de Martín Ruiz de Azua, y con la cual no podría estar más de acuerdo. Una de mis críticas al diseño colombiano en general siempre ha estado basada en esa concepción un tanto capitalista y como no, sin igual legado de los estados unidos, del diseño pensado como la creación de objetos de uso con características netamente funcionales y ergonómicas como si se tratara de una actividad ingenieril. Pero, si el trabajo del diseñador fuera ese, el de materializar funciones, sería esta una actividad en vida de extinción, o bien, ya extinta.
Es más fácil comprender lo anterior si se pone un ejemplo que me resulta muy claro. Una de los objetos más comunes en el área del diseño industrial son las sillas. Es increíble la cantidad de sillas de diferentes formas, tamaños y materiales que existen en el mercado, sino, basta con pasar por una de las vitrinas de las tiendas de VITRA para quedar atónito frente a las estanterías donde reposan las sillas más famosas del diseño actual. Pero, no es precisamente la función lo que hace que estas sillas sean dignas de costar sumas que alcanzan números de tres y hasta cuatro cifras. Si así fuera, si solo se compraran sillas porque son necesarias para sentarse, seguiríamos fabricando, haciendo y vendiendo la famosa silla de cuatro patas en madera.
Desde la conocida silla Pantone, la ID chair, o el Sofá Polder, todos estos objetos de diseño han sido exitosos porque, antes que estar pensados bajo la necesidad de suplir una función, tienen un concepto, ese algo que las diferencia y que hace que simples objetos de uso puedan llegar a crear todo un universo de significado alrededor de ellos. Es la capacidad de llegarle al ser humano por las sensaciones hasta crear vínculos verdaderamente sentimentales. Y es que no se porque es tan difícil de comprender...Los diseñadores no trabajamos con la función, sino con el significado.
Es más fácil comprender lo anterior si se pone un ejemplo que me resulta muy claro. Una de los objetos más comunes en el área del diseño industrial son las sillas. Es increíble la cantidad de sillas de diferentes formas, tamaños y materiales que existen en el mercado, sino, basta con pasar por una de las vitrinas de las tiendas de VITRA para quedar atónito frente a las estanterías donde reposan las sillas más famosas del diseño actual. Pero, no es precisamente la función lo que hace que estas sillas sean dignas de costar sumas que alcanzan números de tres y hasta cuatro cifras. Si así fuera, si solo se compraran sillas porque son necesarias para sentarse, seguiríamos fabricando, haciendo y vendiendo la famosa silla de cuatro patas en madera.
Desde la conocida silla Pantone, la ID chair, o el Sofá Polder, todos estos objetos de diseño han sido exitosos porque, antes que estar pensados bajo la necesidad de suplir una función, tienen un concepto, ese algo que las diferencia y que hace que simples objetos de uso puedan llegar a crear todo un universo de significado alrededor de ellos. Es la capacidad de llegarle al ser humano por las sensaciones hasta crear vínculos verdaderamente sentimentales. Y es que no se porque es tan difícil de comprender...Los diseñadores no trabajamos con la función, sino con el significado.
miércoles, 27 de junio de 2012
Articular a la escala de Barcelona - Beth Galí y la plaza de las glorias.
Después de una semana en Barcelona, de derivar por sus calles, de perder la atención en cualquier otro estímulo del entorno, tras ver ante mi sus grandes obras especialmente arquitectónicas, de leer rostros y actividades que hablan de toda una cultura, de participar en la incomparable fiesta de St. Joan y cómo no, de ir hasta el forum en bicicleta para llegar, o al menos intentar, conocer la ciudad en su totalidad; la conclusión no podría ser más acertada que la mencionada por Beth Galí en su conferencia para el PEI 2012: Barcelona es una ciudad subversiva!
La ciudad debe ser tomada como un ser vivo que habla y comunica, no como una hoja en blanco sobre la que el ser humano puede disponer, hacer y deshacer. Sin duda esa podría ser la explicación de aquella fuerza extraña que hace de Barcelona un destino tan agradable. Pero, ¿qué pasa cuando unos pocos se olvidan de ésto y tratan de imponer sus monstruos de concreto cómo si se tratara de un concurso por la fama? La respuesta desafortunadamente es tangible en lo que se conoce como la plaza de las glorias, una gigantesca rotonda que parece antes que cualquier otra cosa, un terreno baldío y devorado por la maleza, rodeado de grandes cantidades de hormigón sobre el que transitan a gran velocidad los vehículos y personas, porque ¿quién querría permanecer allí donde no hay un solo rastro de sensibilidad? y como si fuera poco, "decorada" con inmensos edificios que luchan por un poco de atención frente a la fuerza que sigue palpitante en la verdadera Barcelona casi imperceptible a lo lejos.
Resulta bastante contradictorio, y en mi opinión triste, que un espacio con tanto potencial como éste pues, si no fuera por la contaminación visual que se percibe a su alrededor, los grandes hitos que representan a Barcelona, sea utilizado como el cementerio de una gran ciudad. Pero, para quienes acostumbrados a estos ambientes típicos de la globalización, no hayan tenido la oportunidad de reparar ante ello, acá les dejo algunas fotos.
La ciudad debe ser tomada como un ser vivo que habla y comunica, no como una hoja en blanco sobre la que el ser humano puede disponer, hacer y deshacer. Sin duda esa podría ser la explicación de aquella fuerza extraña que hace de Barcelona un destino tan agradable. Pero, ¿qué pasa cuando unos pocos se olvidan de ésto y tratan de imponer sus monstruos de concreto cómo si se tratara de un concurso por la fama? La respuesta desafortunadamente es tangible en lo que se conoce como la plaza de las glorias, una gigantesca rotonda que parece antes que cualquier otra cosa, un terreno baldío y devorado por la maleza, rodeado de grandes cantidades de hormigón sobre el que transitan a gran velocidad los vehículos y personas, porque ¿quién querría permanecer allí donde no hay un solo rastro de sensibilidad? y como si fuera poco, "decorada" con inmensos edificios que luchan por un poco de atención frente a la fuerza que sigue palpitante en la verdadera Barcelona casi imperceptible a lo lejos.
Resulta bastante contradictorio, y en mi opinión triste, que un espacio con tanto potencial como éste pues, si no fuera por la contaminación visual que se percibe a su alrededor, los grandes hitos que representan a Barcelona, sea utilizado como el cementerio de una gran ciudad. Pero, para quienes acostumbrados a estos ambientes típicos de la globalización, no hayan tenido la oportunidad de reparar ante ello, acá les dejo algunas fotos.
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