jueves, 21 de junio de 2012

Huellas de la ciudad - Barrio Gótico

Barcelona es una ciudad peatonal, de eso no hay duda, basta con observar el tamaño de sus calles y calzadas para estar seguro de ello. Las innumerables huellas de la ciudad se van superponiendo, eso la hace interesante. En cada una de sus esquinas se encuentran rastros de lo que alguna vez estuvo allí, es como si existiera un inmenso respeto por el origen, permitiéndose así evidenciar la mutación como consecuencia del movimiento y el tiempo.

Sin embargo, hay una ironía gigante en uno de los centros más atractivos de esta ciudad que me resulta inquietante. Las Ramblas, por donde solía pasar la riera del río Cagadell o Codonell, la cual fue desviada en el siglo XV, se encuentra ahora enchapada con unas placas de cemento diseñadas especialmente para que al llover, el agua circule, evitando así la formación de charcos por el conocido paseo peatonal. Sin duda es un excelente diseño de ESCOFET que da una excelente solución a un problema más que todo logístico. Pero, como ya lo mencioné, me resulta inquietante que lo que actualmente solía ser territorio del agua, ahora se encuentra a prueba de ella.

Pero bien, volviendo a las huellas de la ciudad, el legado más que todo arquitectónico que reside en Barcelona y que se ha ido mezclando y adaptando con nuevas tendencias y con las lógicas de la ciudad, es, a mi parecer, lo que hace de Barcelona un inmenso museo. Cómo diría Gaudí: "Tenemos que basarnos en el pasado para llegar a hacer alguna obra de valor, pero evitando sus errores". Es esta tendencia al respeto por la tradición lo que permite que en Barcelona conviva la variedad sin parecer un collage.

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